Y volverán. Volveremos.
A apoyar los botellines sobre la barra de un bar, a sentir el corazón de tu amigo en el pecho, a pegar una buena bocanada de aire, a besarnos en una discoteca, a chapurrear idiomas en un restaurante, a abrazar fuerte a tu abuela, a llenar de papeles la oficina, a estudiar en la biblioteca y a ponernos gafas de sol sin que se te empañen los cristales.
El otro día, escuchando a Sabina, descubrí otra de esas frases geniales que solo él sabe pensar. Y, como siempre me pasa, sentí ese impulso instantáneo de coger un lápiz e imaginar qué podría pintar para unirlo con ese corto poema.
Y esto es lo que salió.
Porque seguramente a muchos les habrá pasado, y les llegue muy dentro lo que Joaquín nos dice.
Encargo particular que representa a los doctores William Alexander Mackay y a su sobrino John Macdonald Mackay, el dia 22 de enero de 1926 viendo pasar el hidroavión Plus Ultra por encima de sus viviendas particulares
Un bonito detalle que tuvieron con el propietario de este precioso chalet de la costa Onubense.