Obsequio de la obra titulada Mis ángeles de bata blanca a El Colegio Oficial de Enfermería de Huelva.
Y finalmente se cerró el círculo.
Ayer hice entrega del cuadro titulado “Mis ángeles de batas blancas” a quien no podía ser mejor receptora de esta obra: mi queridísima amiga Patricia Mauri, presidenta del Colegio de Enfermería de Huelva
Este dibujo ha tenido tres fases muy importantes.
La primera fue aquel día en el que el subconsciente —o quién sabe quién— me llevó de nuevo al hospital en el que había estado durante tres meses. Allí volví a sentir la presencia de quien me dio la vida, y eso me hizo recordar la labor tan maravillosa que realizan todos los que forman parte del equipo que trabaja en ese lugar.
De esa visita surgió, como siempre ocurre cuando algo me llega al corazón, un dibujo rápido. Después se convirtió en un boceto, y finalmente dio paso a un cuadro en color. Porque al verlo comprendí que aquel lugar no podía estar en blanco y negro: era un sitio lleno de luz, un espacio que nos muestra la vida en sus momentos más difíciles, pero donde, de alguna manera, quienes están allí cumpliendo con su labor nos ayudan a entender que no son más que etapas distintas de la vida, etapas que se superan con ayuda.
Cuando terminé el cuadro, ya lleno de color y de vida, lo veía colgado cada día en casa y sentía que ese no era su sitio. Su lugar estaba junto a quienes tanto nos ayudan: mis angelitos blancos de guantes celestes. Por eso llamé a mi amiga y le pedí que aceptaran esta obra como una humilde manera de corresponder a todo lo que hacen.
Espero que os haya gustado y que lo disfrutéis con la misma felicidad y el mismo sentimiento con el que yo lo creé.
Muchísimas gracias, amig@s míos.